Un recuerdo en memoria del gran alpinista Ueli Steck.

Categoría: Sin categoría

El Domingo 30 Abril, nos enterábamos de la lamentable noticia sobre el fallecimiento de Ueli Steck. Según se ha indicado en algunos medios, el accidente ocurrió aproximadamente a las 9 de la mañana en hora local y según los primeros trascendidos, Ueli habría caído desde una pared de roca en las cercanías del Campo 2 del Everest, desde donde dos sherpas que se encontraban descansando habrían visto lo sucedido y habrían dado la alarma para comenzar con el rescate. Horas más tarde, un equipo de rescate compuesto por sherpas y montañistas voluntarios, encontrarían el cuerpo del suizo sin vida.  Un helicóptero ya lo habría traslado a Katmandú para la posterior repatriación.

A continuación, detallaremos algunas actividades que ponen en contexto y dan real dimensión a la vida de Ueli Steck, obviamente, muchas expediciones quedarán fuera, sólo rescataremos las que creemos, humildemente, definen de mejor manera la obra de “La Máquina Suiza”.

Nacido en Langnau im Emmental, Suiza, el monte Eiger, visible desde el patio trasero de su casa, se convirtió rápidamente en su fascinación y el lugar de aprendizaje y entrenamiento para el resto de su vida.  Fue así, que con sólo 18 años realizaba la primera de 41 ascensiones a la intimidante cara norte del Eiger.  Entre medio, batiría el record de velocidad en varias ocasiones, los que paso a paso, fueron definiendo su estilo y ética en sus actividades.

En 2007 y luego de varios intentos, Ueli finalmente lograba batir el record de velocidad en la pared norte del Eiger.  La sorpresa para él y que marcaría un antes y una después en la vida de, fue que luego del logro, visitaría el Instituto Suizo de Deportes para realizarse diferentes exámenes.  Los resultados, fueron más asombrosos que el record: A pesar del duro entrenamiento que había realizado para la escalada, Ueli estaba fuera de forma física.

Afortunadamente, esto más que desmoralizarlo, lo hizo analizar cuidadosamente cuál había sido el error.  Su conclusión fue clara: en general, los alpinistas a la hora de entrenar, son sólo amateurs que corren muchos kilómetros, pero que no aprovechan todos los avances de la ciencia para aplicarlos y utilizarlos en sus entrenamientos.  Por otro lado, notó que había un gran potencial por explorar aún, puesto que si en su “mal estado” era capaz de lograr esto, sería interesante saber qué pasaría si se utilizaban todos los medios actuales para mejorar.

Por un año, Steck empleó un grupo de expertos para elaborar un riguroso plan de entrenamiento, en donde se encontraban, nutricionistas, entrenadores físicos y un entrenador mental. Desde cuándo y cuántas debían ser sus pulsaciones, hasta el peso exacto en cada actividad fueron monitoreados por estos expertos, para poder así llevar al máximo su cuerpo y sus capacidades.

Años más tarde, en 2015, Ueli rebajaba su propio record en casi 25 minutos y en más de 1 hora y media su record de 2007.

Más que sólo entrenamiento, era una declaración de principios. Con el paso del tiempo, “La Máquina Suiza” (sobrenombre que no le gustaba por encontrarlo engreído) intentaría objetivos cada vez más ambiciosos, siempre siguiendo un estricto entrenamiento y manteniendo una ética impecable a la hora de sus ascensiones.

Para destacar la polivalencia de Ueli Steck, podemos recordar su visita en Yosemite, Estados Unidos. En Mayo del 2009, casi consigue encadenar a vista Golden Gate (5.13b, 41 largos), cayendo solamente en un largo del Cap Spire de 5.11, que se encontraba mojados. Es posiblemente, el intento más cercano de escalar el Capitán a vista.

La llegada a los Himalayas sería sólo la evolución natural de todo este proceso. Fiel a su estilo, muchas fueron las montañas subidas en bajísimos tiempos y sin oxígeno suplementario. Pero como siempre, sería una la que robaría su atención, el Annapurna y en específico, la vertiente sur. En 2007 fue su primera y casi última expedición, puesto que en la mitad de la escalada, fue alcanzado por una piedra que golpeó su casco y lo hizo caer inconsciente, más de 70 metros por una ladera de nieve.  Pero la espina estaba clavada, y el siguiente año volvería. Las malas condiciones del 2008 lo hicieron retirarse, pero para la historia quedará su maratónico intento de rescate de Iñaki Ochoa. Fue el único capaz de encontrarlo y llegar hasta él, con equipo prestado, bajando de la apertura de una nueva ruta (actividad que les haría ganar su primer Piolet d´Or). Lamentablemente, sólo llegaría para acompañar a Iñaki en su última noche antes de fallecer.

Regresaría nuevamente en el año 2013.  Con una breve ventana de buen tiempo  y en solitario, Steck realiza un impresionante segundo ascenso de la cara sur del Annapurna en “escasas” 28 horas ida y vuelta. Segundo Piolet d´or para el Suizo y una de las actividades más destacables de la historia del himalayismo.   Tiempo después, reconocería que ya no deseaba llevar las cosas tan al límite y que creía que había llevado las cosas más allá del riesgo asumible.

Dos años más tarde y un poco más tranquilo y con menos riesgo objetivo, pero con un gran compromiso técnico y físico, Ueli realiza la ascensión de las 82 cumbres de más de 4.000 altitud de los Alpes en apenas 62 días.

Su última actividad planificada y en la cual se encontraba actualmente, era la inédita travesía Everest-Lhotse.  Lo haría acompañado de Tenji Sherpa y como siempre, lo intentarían en el menor tiempo posible y sin el uso de oxígeno embotellado.

Por Nicolas Rivas.

Publicaciones Recomendadas

Publicaciones Recomendadas

Comentarios

comentarios

Publicaciones Populares

Buscar..