El efecto Pigmalión y su potencial para el entrenamiento mental.

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Hay fenómenos que vemos desde que somos pequeños -y nos desagradan- y lamentablemente con el tiempo vamos validando, llegando a ser parte de eso que no nos gustaba. Al estudiarlos conocerlos, tenemos la oportunidad de ser conscientes y utilizarlos para mejorar nuestra vida y el bienestar de otros. En todos lados (colegio, universidad, amistades, trabajo) notamos que se tiene preferencia por una u otra persona, y dentro de esto mismo, que se tienen expectativas.

Si tratamos a los hombres tal y como son, los haremos peores de lo que son. Pero si los tratamos como si fueran lo que deberían ser, los llevaremos donde tienen que ser llevados” (Goethe).

En la mitología griega, Pigmalión, rey de Chipre, paso toda su vida buscando a la mujer perfecta para casarse con ella. Por más que buscó, no la encontró. Así que, con su frustración a cuestas, dedicó el resto de su vida a la creación de esculturas preciosas sobre su ideal de mujer. De una de estas esculturas resultó una mujer bellísima y se enamoró de ella, la llamó Galatea. Tan grande fue su amor que pidió a los dioses que la transformaran en una mujer de carne y hueso. Se casó con ella y fueron felices.

Este fenómeno habla sobre las “profecías autocumplidas”. Las expectativas que se ponen en los demás, que condicionan la forma que tenemos de actuar hacia estos. Lo que esperamos de los demás, tanto positivo como negativo, hace que nos comportemos de una manera u otra. Si crees que tus hijos se van a esforzar y serán buenos estudiantes, lo que les digas, los mensajes que les des, irán en esa dirección (“vamos, tú puedes; lo conseguirás; estas preparado; sé que puedes hacerlo. Sigue intentándolo. Estas en camino”). Y cuando fallen o las cosas nos salgan como esperas, seguirás dándoles aliento e intentando sacar lo mejor de ellos. Esto es porque tienes puestas en ellos expectativas positivas, porque tienes claro que lo van a lograr.

Esto es el EFECTO PIGMALIÓN.  ¿Quién es el Pigmalión de tu vida? Esa persona que ha creído en ti, te ha apoyado, aún luego de caer, fracasar, inclusive abandonar… ha seguido creyendo en ti.

Padres y profesores- entrenadores son figuras que deberían ser nuestros Pigmalión.

En el deporte también debe haber (y los hay) pigmaliones, grandes entrenadores con un carisma excepcional que sacan lo mejor de los deportistas; aficionados y seguidores de la actividad que mueven a los atletas, compañeros, y las familias.

Un Pigmalión es alguien que confía en ti, que cree que eres bueno y capaz, que tienes potencial y que piensa que con esfuerzo conseguirás lo que propones. Esta persona te transmite y consigue que te sientas seguro hasta que te comportas como la espera. Las expectativas que tienes sobre ti, las que los demás depositan en ti y las que tienes sobre los demás, terminan por cumplirse.

Todos podemos ser Pigmalión. Esta claro que los grandes líderes, los grandes organizadores, llevan un Pigmalión dentro; movilizan a grupos y son capaces de sacar lo mejor de ellos, exprimen su potencial a punta de afecto, estímulos y motivándolos.

Esto es importante para todos, en especial para padres y ENTRENADORES.

TU PUEDES APORTAR A OTROS PARA QUE SE SIENTAN MÁS SEGUROS. SI QUIERES RODEARTE DE GENTE QUE SE SIENTA BIEN CONSIGO MISMA, PON UN GRANITO DE ARENA.

Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón”, Henry Ford.

Si quieres aplicarte y ser un Pigmalión, trabaja tu comunicación, que, y como te comunicas, que palabras usas, y sobre todo: desde que emociones lo haces.

TU PUEDES APORTAR A OTROS PARA QUE SE SIENTAN MÁS SEGUROS. SI QUIERES RODEARTE DE GENTE QUE SE SIENTA BIEN CONSIGO MISMA, PON UN GRANITO DE ARENA.

¿A quién quieres potenciar?

¿En qué situación se encuentra, en que puedo ayudar?

¿Cuáles son las palabras que le tengo que decir, que podría potenciarlo como persona?

Debemos trabajar antes en nosotros mismos para cambiar -a veces- o consolidar las expectativas que tenemos, estas deben ser sinceras, concretas, reales. No sirve el pensar de una manera y decir otra cosa; debemos creer de verdad en los otros y desde ahí trabajar con ellos. Usted: cree realmente en tus alumnos, hijos, amigos. Confía y apóyalos, y harás que lleguen lejos; ten dudas y desconfía y limitaras sus posibilidades de forma real.

Ps. Sergio Miranda C.

Consultor Entrenamiento Mental.

sergio@entrenamientomental.cl

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