Lesiones de Poleas Flexoras de los dedos

Categoría: Consejos

La rotura traumática cerrada de las poleas flexoras de los dedos es muy poco común en la población general. Sin embargo, es una de las lesiones más comunes en escalada. Por lo mismo es necesario entenderla y conocer cómo se produce, con el fin de poder tratarla y/o prevenirla adecuadamente. Se estima que el 30-50% de la lesiones de mano en escaladores, involucran el sistema de poleas de los dedos, afectando con mayor frecuencia el dedo anular y medio.

¿Qué es el sistema de poleas de los dedos?

El sistema de poleas es un complejo mecanismo que permite la función normal y eficiente de los tendones flexores. Las poleas presentan un componente sinovial profundo y un componente reticular superficial, que rodea los tendones flexores formando un canal que los mantiene adyacentes a las falanges. Esto permite una correcta transferencia de fuerza desde la musculatura hacia los dedos, generando un momento de rotación que permite su flexión. En los dedos hay 5 poleas anulares (con forma de anillo, A1-A5), y 3 cruzadas (C1-C3). Su disposición permite el deslizamiento de los tendones sin generar pinzamiento al flectar los dedos. En la siguiente imagen se muestra cómo actúan las poleas para generar la rotación que permite dicha flexión. En el caso del pulgar, se reconocen 3 poleas: 2 anulares y una oblicua. Aunque actualmente se ha observado una cuarta polea en forma de anillo.

Mecanismo de lesión

El mecanismo de lesión que causa la rotura de las poleas, es la carga excéntrica en posición de crimp grip: con la articulación interfalángica proximal en flexión de más de 90°, y la distal en hiperextensión. En esta posición las fuerzas de tracción de los flexores de los dedos alcanzan su peak, pudiendo sobrepasar la resistencia de las poleas (se ha estudiado que son capaces de soportar hasta 400N). Otro mecanismo de lesión que es bastante común, resulta como consecuencia de perder el contacto del pie de apoyo en la superficie de escalada. En esta situación se utilizan las extremidades superiores, muchas veces de manera descontrolada, para evitar una caída. Esto también podría eventualmente generar fuerzas de tracción excesiva de la musculatura flexora que lleve a una lesión de las poleas.

Ahora bien, ¿cómo podemos reconocer una posible lesión? La ruptura aguda de una polea puede ser parcial o completa, y puede ocurrir de manera aislada o como parte de múltiples interrupciones del mecanismo. Cuando ocurre la lesión, es posible escuchar un pequeño estallido o “pop” asociado a una sensación de desgarro, dolor moderado e hinchazón sobre la cara palmar de la polea lesionada. Dependiendo de la severidad de la lesión puede haber un arqueamiento del dedo y pérdida de la flexión completa, lo cual interfiere con un grip funcional, altera el movimiento normal del dedo, y el equilibrio entre los tendones flexores/extensores.

Factores de Riesgo

El principal factor de riesgo para presentar una lesión, es haberla tenido previamente. La reincidencia es común en escalada, y se ha reportado que la probabilidad de recidiva de una lesión es del 35,6%. Y específicamente, los dedos son el sitio más común de nuevas lesiones. Ya sean agudas sin impacto o por sobreuso crónico. Esto también tiene relación con el tipo de grip utilizado que mencionamos anteriormente.

Otros factores de riesgo se pueden clasificar en intrínsecos y extrínsecos. Dentro de los intrínsecos más concluyentes encontramos los años de experiencia: se ha observado que escaladores más experimentados tienen mayor tendencia a desarrollar lesiones. La dificultad de la ruta, un IMC alto y la fuerza de prensión también han sido estudiados como posibles factores de riesgo de lesión. Como factores extrínsecos tenemos principalmente el tipo de escalada: escaladores de ruta presentan mayor riesgo de lesión agudas o por sobreuso en dedos, en comparación con escaladores de Boulder.

Tratamiento

Para las lesiones grado I, II y III, el tratamiento kinésico te puede reintegrar adecuadamente a la práctica de escalada. Lo ideal es aplicar hielo las primeras 48-72 horas y eventualmente añadir medicación antiinflamatoria. Posterior a esto es necesario realizar ejercicios de movilidad articular, fortalecimiento y flexibilidad para restaurar la función de los dedos y prevenir una nueva lesión. Para esto también es útil el uso de vendajes en forma de anillo que refuerce la función de las poleas y mejore la transmisión de fuerzas. El reintegro deportivo debe ser paulatino y guiado, con el fin de evitar una recaída. Hay que tener en cuenta que las inyecciones de corticoides pueden precipitar una eventual degeneración del tendón, por lo que su uso no estaría indicado en primera instancia.

En lesiones más complejas (grado IV) en las que múltiples poleas se ven afectadas, es posible que sea necesaria una cirugía para reconstruirlas a través de un injerto que refuerce el tejido remanente; o bien, que rodee la falange completa para envolver el tendón flexor.

Como métodos preventivos de lesiones, se han estudiado el tipo de calentamiento de antebrazos y manos, estiramientos previos a la actividad y uso de equipamiento determinado. Estas alternativas no han mostrado diferencias significativos en relación a la prevención. Por el contrario, las estrategias que sí han obtenido resultados concluyentes, son el uso de vendajes en muñeca y dedos, el entrenamiento de fuerza de antebrazo, una correcta técnica y patrones de movimiento adecuados.

Otras lesiones de dedos

Otras lesiones que comúnmente afectan los dedos, y que pueden o no estar en relación con roturas de poleas, incluyen tendinopatías, inflamación capsular y esguinces de ligamentos colaterales de las articulaciones interfalángicas proximales y distales. Otras menos comunes son lesiones de músculos lumbricales y fracturas de epífisis en escaladores jóvenes.

Si tienes dudas, comentarios o haz sufrido lesiones de poleas u otras en relación a los dedos, recuerda que puedes escribirnos a través de @kitnesschile o www.kitness.cl.

Lucas Torres Pumarino

Kinesiólogo

Mg. Kinesiología Deportiva

+56994146503

contacto@kitness.cl

Referencias

Zafonte B et al. Flexor Pulley System: Anatomy, Injury, and Management. J Hand Surg Am. 2014:39 2525-32.

Jones G et al. A Critical Review of the Incidence and Risk Factors for Finger Injuries in Rock Climbing. Current Sports Medicine Reports. 2016:15(6) 400-09.

Woollings K et al. Risk factors for injury in sport climbing and bouldering: a systematic review of the literature. Br J Sports Med. 2015;0:1-7.

Crowley T et al. The Flexor Tendon Pulley System and Rock Climbing. J Hand Microsurg. 2012:4(1):25-29.

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