LIGHT: Desórdenes alimenticios en la escalada

Categoría: Consejos

Los invitamos a leer la columna del entrenador mental, Sergio Miranda, en la que escribe sobre los trastornos alimenticios en deportes donde el aspecto físico es un elemento importante y a ver el documental LIGHT dirigido por Caroline Treadway, donde revela el mundo de los desórdenes alimenticios en los profesionales de la escalada.

‘’Esta semana me encontré con una nota de El País, “La delgada línea entre la escalada y la anorexia”. Que habla de la cercanía de los escaladores con cuadros de anorexia.

En nuestra actual sociedad el peso, la “forma física”, la cantidad de grasa, y en específico la cantidad de grasa abdominal, es una OBSESIÓN PATOLÓGICA; una imposición social que nos han impuesto y nos hemos impuesto desde hace unos años.  En el deporte también se da esto, en disciplinas como la gimnasia, natación o escalada, son de una manera fuera de todo marco “lógico”.

La ambición por mantener bajos porcentajes de grasa podría gatillar trastornos alimentarios.

Veamos cuales son los cuadros de los que estamos hablando:

–              Anorexia: trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. La anorexia se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos.

–              Bulimia: trastorno alimentario por el cual una persona tiene episodios regulares de comer una gran cantidad de alimento (atracones) durante los cuales siente una pérdida de control sobre la comida. La persona utiliza luego diversas formas, tales como vomitar o consumir laxantes (purgarse), para evitar el aumento de peso.

–              Vigorexia: Trastorno del comportamiento que se caracteriza por la obsesión de conseguir un cuerpo musculoso. Si, trabajando mucho la ingesta de alimentos -de manera obsesiva y enfermiza-, pero sobre todo la actividad física; se quiere tener un cuerpo perfecto, grande, perfecto. Son horas, días, una vida en el gimnasio, desplazando responsabilidades en pos de estar haciendo ejercicio. Más allá de un objetivo de rendimiento, se busca lo estético. Disciplinas con un alto índice: halterofilia, fisicoculturismo.

–              Ortorexia: trastorno alimentario la obsesión patológica por comer comida considerada saludable por la persona, lo que este doctor estadounidense sostiene que puede llevar a la desnutrición e incluso a la muerte. El énfasis está en ser una “obsesión enfermiza “. La ortorexia empieza como un inocente intento de comer más saludable, pero el ortoréxico se fija en la calidad y la pureza. El ortoréxico se vuelve más y más obsesivo por qué y cuánto comer, y cómo hacer frente a los deslices. Cada día es un día para comer bien. La autoestima se ve envuelta en la pureza de su dieta y con frecuencia se siente superior a otros, especialmente en lo que respecta a la ingesta de alimentos.

En un meta análisis realizado por Blasco, García- Merita y Balaguer, encontraron que las variables relacionadas con el desarrollo de los Trastornos Alimentarios en la Actividad Física y el Deporte son:

  • La presión social -y la del ambiente deportivo en específico-: para que se ajusten a determinados estereotipos estéticos y como ello repercute en el desarrollo de trastornos alimentarios.
  • El carácter competitivo de las actividades: se puede generar una autoexigencia muy elevada para conseguir logros importantes; autoexigencia que puede repercutir en su salud física y psicológica.
  • La percepción del sujeto en cuanto a su peso ideal: y la comparación de éste con el que él o ella considera “ideal”, puede provocar una serie de conductas dietéticas anómalas encaminadas a adelgazar.
  • Las características de los deportes: los deportes en los que han sido identificados trastornos alimenticios son aquellos en los que un peso bajo resulta beneficioso para el desarrollo del movimiento y en los que se valora la buena presencia ante los jueces (gimnasia, ballet); los de resistencia (carreras) ó aquellos en los que se establecen categorías por peso (boxeo, lucha).

En la escalada, debido a lo mencionado anteriormente (necesidad de un bajo porcentaje graso, bajo peso en general) es factible que se den cuadros de anorexia (en hombres y mujeres, tratando de bajar de peso, consiguiendo un “cuerpo delgado” en post de mejorar), de vigorexia (de entrenar y entrenar, acumular vías sin parar, pasar horas y días en el gimnasio -más que la roca-, fascinación enfermiza por marcar los músculos; vivir en el gimnasio -esto lo he visto-) o la ortorexia, al centrarse en la alimentación, en post de bajar de peso, bajar la grasa, crear- aumentar musculo y potencia. Y no podemos dejar de lado a la bulimia.

¿Soluciones, terapias?

  1. Ser consciente de que estoy haciendo, que estoy sintiendo y que/como estoy pensando.
  2. Al igual que en el montañismo o con el compañero de cordada: estar pendiente del otro, amigo, compañero, cordada; cuidándolo.

Estas enfermedades no nos vienen por acomplejados o débiles mentales”; todos estamos expuestos, y todas aquella población que está bajo la lupa y la exigencia social- cultural como pueden ser los adolescentes (con su personalidad en formación/ estructuración, necesidad de integrar grupos), deportistas de iniciación y los que aspiran a una mejora mal entendida (aquellos que quieren subir su nivel de manera rápida).

Solo el cariño, el apoyo, acompañamiento de sus cercanos, y la asistencia de especialistas, lograran sacar a la persona del padecimiento. Comprendiendo siempre que esto no desaparece, el fantasma esta al asecho y deberemos cuidarnos toda la vida.

Acá esta en juego: LA VIDA DE PERSONAS y la calidad de vida de familias y grupos cercanos.

¡Cuidémonos!

Ps. Sergio Miranda C.

Entrenador Mental.

www.entrenamientomental.cl

@entrenamientomentalchile

M. p. Blasco, M.L. García- Merita, I. Balaguer (1993). Trastornos alimentarios en la actividad física y el deporte: una revisión. Revista de Psicología del deporte. 3, 41- 53.

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