Chilenos logran el primer ascenso de la cara este del nevado Huamashraju Este

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Los chilenos Ignacio Vásquez y Sebastián Pelleti abrieron una nueva ruta en la poco concurrida cara este de la montaña Huamashraju. Uno de los protagonistas de la hazaña, relata la experiencia en el macizo de nombre quechua, que se levanta en la Cordillera Blanca (Perú) y que significa “montaña del miedo”. Por Ignacio Vásquez

Esta temporada que ya se va en Cordillera Blanca, tuvo una energía especial en el humilde pero acogedor barrio de Marian al oriente de Huaraz. Una mezcla de motivación, juventud y experiencias, la cual nos dejó una temporada brillante cargada de ascensiones de alto nivel y de aprendizajes que jamás olvidaremos. Vivo en Perú hace dos años y estoy próximo a egresar de guía UIAGM/AGMP, lo que me convertiría en el primer chileno egresado de esta exigente escuela de apadrinamiento suiza. Fue precisamente en Perú donde conocí́ a Sebastián Pelletti, con quien rápidamente fluyo una sinergia que era de esperarse, dada la alta motivación que había en casa luego de cada pegue.

La línea

La idea surgió cuando Seba y Nicolás Secul, junto a quien cursa como aspirante a guía UIAGM en Bolivia, divisaron la cara este del Huamashraju, desde la cumbre del Nv. Cashan; el potencial de la pared quedo estampado en la retina del Seba. Cuando me contó dijimos sin dudar: “hay que ir”, e incluso desechamos el proyecto de abrir una ruta en la cara norte del Nv. Pucagaga, en el que ya habíamos invertido tiempo.

A pesar del cansancio acumulado del Seba post pegue al Nv. Cashan, nos embarcamos en este nuevo proyecto de abrir una ruta en la cara este del Nv. Huamashraju, con mas motivación que información. Confiábamos en que la experiencia del Seba en paredes patagónicas y la mía en escalada de grandes paredes en altura, era la receta correcta para este desafío.

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El pegue

Luego de una larga aproximación hasta la quebrada de Shallap, comenzamos un largo y tedioso cruce hasta la quebrada de Rajucolta, donde comenzaba nuestra aventura. Luego de casi 8 horas de aproximación por un terreno escarpado y sinuoso, por sobre los 4.000 msnm, llegamos a un cómodo y acogedor campamento base que estaba a menos de una hora de la pared, en el corazón de un pequeñísimo paño de pasto.

Al día siguiente, nos dimos un día de aproximación a la pared para dejar un depósito de equipo y definir una línea que nos llamara la atención; así dimos con un evidente sistema de diedros, que a vista se dejaría proteger de vez en cuando. Sin más rodeos, comenzamos a fijar los dos primeros largos para ganar algo de tiempo. La escalada no nos regalo ni un solo metro, pudimos proteger lo necesario y a ratos con seguros muy precarios entre clavos de roca y stoppers. Así se nos fue el día en la pared.

La jornada del día siguiente comenzó con las primeras luces del amanecer a eso de las 6 AM, buscando ese contacto con el sol para sortear el frío altiplánico que se dejaba caer a esa hora de la mañana. El jumareo de los primeros 120 metros de pared fijados fueron precisos para la entrada en calor de los casi 500 metros de pared restantes.

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Los siguientes 8-9 largos fluctuaron entre fisuras delicadas de granito con tintes naranjos poco continuas, diedros tonos marrón y placas a ratos improtegibles. Siempre bajo el alero de la puna; los más de 5000 msnm querían sacarnos el aire en cada paso de compresión o “aprete”. La apertura no estuvo exenta de vuelos y el musgo hizo de las suyas jabonando algunas de las pocas fisuras que permitieron empotrar pies y manos.

Así progresamos pared arriba, y con la energía justa llegamos hasta el último largo, que proponía dos caminos: una fisura levemente desplomada o una travesía caminable que nos dejaría bajo en bloque cumbrero. Cogimos el camino de la fisura desplomada, que fue el premio a tal hazaña física y mental. A las 5 PM y después de casi 12 horas de escalada continua, coronamos la cumbre del Nv. Huamashraju Este (5390 msnm), probablemente siendo esta la tercera ascensión y primera chilena.

 

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La cumbre está de vuelta en el Campo Base

Ya en la cumbre y luego de casi 12 horas de escalada sin respiros ni descansos, teníamos claro que el descenso no seria fácil, y mucho menos aún, rápido. Debíamos abrir la línea de rapeles con un poco más que algunos metros de cordinos, clavos y stoppers para abandonar.

El primer rapel nos dio un buen augurio; fijamos un cordín de 6 mm a un pequeño pero sólido bloque de granito, del cual nos bajamos los primeros 60 mts. El Seba, como navegando en el patio de su casa en Patagonia, rápidamente fue fijando de primero la línea de rapeles hasta llegar a una gran plataforma en medio de una noche sin luna.

Luego fue mi turno de ponerme la 10 y fijar el último tercio de la línea, con unos precarios micro-stoppers, los cuales no dudamos en chancar a martillazos con un piolet que llevamos para limpiar las fisuras. Entre las 12 y la 1 AM tocamos piso en un mar de bloque de granito, por el cual navegamos para llegar finalmente a la verdadera cumbre: nuestra pequeña y alpina carpa escondida en la inmensidad de la quebrada de Rajucolta. 

En memoria de nuestros hermanos Ian (Red Fox) Schwer y Juanpi (Potrillo) Cano Agradecimientos: @julbochile @tienda_estiloalpino @andeankingdom Arcteryx Australia

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