La escalada llegó a Surinam

Categoría: Escalada

Desde fines de febrero Lucho Birkner y Mateo Barrenengoa están en la selva amazónica de Surinam, hacia donde escaparon los esclavos afroamericanos de los colonizadores hace alrededor de cien años. El objetivo: introducir la escalada en las aldeas de las orillas del río Saramacca y abrir las primeras rutas deportivas en estas tierras camufladas por la vegetación selvática.

Por Consuelo Morán

Con machete y GPS en mano, Lucho Birkner y Mateo Barrenengoa fueron abriendo camino entremedio de la tupida vegetación de la selva amazónica, por la que cruzaban también serpientes, pájaros y chanchos salvajes. Cuando llegaron al pie de vía, instalaron las hamacas donde durmieron durante 7 días. Mientras los escaladores luchaban contra la dureza de la roca que rompía una broca tras otra, los 5 locales que los acompañaron salían a buscar agua y a cazar. Ellos obtenían los alimentos que sirvieron de energía para abrir las primeras rutas de escalada deportiva en Surinam en la montaña Ebba Top. Por las noches, el ruido de la selva se volvía más fuerte y una orquesta de insectos comenzaba a tocar en el bosque tropical más grande y húmedo del mundo.

Surinam, antiguamente conocido como Guyana Holandesa, es uno de los países más pequeños de Sudamérica. Marcado por la herencia de la colonización y la esclavitud, es una nación con alrededor de 550 mil habitantes, pero con una enorme diversidad étnica: descendientes de Indonesia, África, India habitan este territorio donde confluyen y comparten hasta las religiones más distantes. Una de las muchas etnias que conforman Surinam son los Matawai, descendientes afroamericanos que se adentraron en la selva amazónica para huir de la esclavitud. Hace 2 años existe un camino que llega hacia donde están las 10 aldeas Matawai en a la orilla del Río Saramacca. Antes sólo se podía llegar por avión o en bote por el río.

Boslanti es una de las aldeas Matawai. En ella viven Guillermo, Jorgen, Gracielo, Mou y Greg: los locales que guiaron a Lucho y Mateo en la hazaña de abrir rutas en la selva amazónica. Estos 5 Matawai, que trabajan como guías de aventura en su aldea, no habían escalado jamás. Pero actualmente están aprendiendo a escalar y asegurar de manera correcta, para ser ellos quienes más tarde guíen a los niños de la aldea y a los turistas.

Hola a todxs, soy un escalador principiante que se enamoró de la escalada en roca y que actualmente vive en Surinam”. Así comienza el post en el grupo de Facebook Feria de las Pulgas Montañera que hizo esto posible. Matías Fuentes (27), piloto chileno que trabaja moviendo pasajeros y víveres entre la ciudad y las aldeas, fue el autor de este mensaje a través del cual buscaba conseguir zapatillas de escalada. “Estamos en plena construcción del primer boulder en Surinam, es sencillo, pero es un proyecto sin fines de lucro para poder crear una comunidad de escaladores (especialmente niños locales)”, continua el post en que cuenta su proyecto junto a Julio Derroy, guía turístico de Surinam a quien le mostró la escalada en videos de Youtube. Finalmente, zapatillas fueron solo una parte de todo lo que consiguió llevar Matías a la aldea.

1 mes después de que Lucho y Matías se conocieron en Santiago, el escalador junto al audiovisual Mateo Barrenengoa aterrizaron en Surinam con 200 kilos de equipo entre chapas, taladros, magnesio, presas y equipo de tradicional. El proyecto tiene una lista intensa de metas en las que están trabajando desde el 29 de febrero: la construcción de un muro artificial, el desarrollo de una zona de escalada en la montaña Ebba Top en la selva amazónica y talleres de seguridad para los locales, quienes serán los encargados de seguir potenciando la escalada. Matías cuenta lo mucho que han aprendido desde que Lucho y Mateo llegaron: “Hicieron en una semana lo que nosotros pensábamos hacer en un año, porque no teníamos los implementos ni los conocimientos”.

Es sábado 14 de marzo y Lucho Birkner está junto a Mateo y Matías en la aldea, preparándose para adentrarse este lunes nuevamente a la selva para seguir equipando y formando escaladores. “Este proyecto es todo lo que me gusta a mi. Equipar rocas vírgenes que es lo que siempre me ha llamado la atención, y más hacerlo en lugares donde en verdad puedas hacer un aporte”, cuenta Lucho sobre este proyecto en un país que ha sufrido por años del aprovechamiento del primer mundo, antes en forma de colonización y esclavitud, y actualmente a través de la minería y las forestales, contra las que la escalada buscará ser un antídoto.

Este proyecto es posible gracias al apoyo y financiamiento de Haka Honu, Petzl, La Recauchadora, Keep Climbing, Vía Crux, gimnasio El Muro, Fundación Deporte Libre, Karún y Pica Films.

Publicaciones Recomendadas

Publicaciones Recomendadas

Comentarios

comentarios

Publicaciones Populares

0

Buscar..